Mamá quiero ser #Diseñador

Mamá quiero ser #Diseñador

Todos en esta profesión a veces nos sentamos a pensar lo que éramos cuándo decidimos estudiar esta carrera, lo inexpertos que éramos y todo lo que nos ha pasado y nos queda por que nos pase. Otras veces pensamos que nos gustaría llegar a ser o a hacer en nuestra carrera y las posibilidades de hacerlo realidad, he aquí algo con lo que podemos clasificarnos en nuestra fase como diseñadores.

1. Estudiante

Crees que eres el duro y te vas a comer el mundo, aunque todo lo que estudies no te sirva para nada (de esto te darás cuenta años más tarde). En mi caso, me ha pasado y queda uno como aburrido.
– ¿Qué estudias?
– Publicidad (pecho henchido)
– Y…¿eso de que es?
– … (silencio incómodo)
– ¿Como periodismo?
– Sí, sí, como periodismo

Afortunadamente el tema de la formación ha cambiado, cada vez hay más cursos, másters y grados donde puedes adquirir una formación muy completa.

2. Becaman

Ya has salido de la facultad, verde como una lechuga, sin portafolio pero con muchas ganas. Has hecho algunos cursos de diseño. Es la época de presentarte a concursos que crees que vas a ganar, de trabajar gratis y de impresionar a la gente con la última tipo grunge que te has bajado de dafont.
– No te vamos a pagar, pero es una oportunidad para ti, esto lo va a ver mucha gente.
– Donde hay que firmar.
– ¿Firmar? no, no, esto no va así chico…

En esta época tienes más ilusión que otra cosa. Eres un adicto al diseño, en casa coleccionas todo tipo de material gráfico (no puedes pagarte libros) y guardas todas las muestras físicas de lo que haces con orgullo: folletos, tarjetas de visita, carteles. Entre tus colegas no diseñadores (es decir, todos) eres Dios, el tuerto en el país de los ciegos.

3. Junior

La cosa va bien, empiezas a tener contratos y la gente te empieza a tomar en serio (aunque no tanto como tú crees). Empiezas a hacerte un portafolio, por supuesto nada de plantillas HTML o WP. De mockups ni hablamos. En esa época trabajas con un programa que se llama Freehand (pegar dentro, ese concepto) ¿recuerdas? Te juegas la vida con un degradado y un arte final pesa más que 5 temporadas de The Walking Dead. Era la época de enviar DVDs por mensajería. Crees en las agencias de publicidad y quieres cambiar el mundo con un cartel, fuck yeah!
– ¿En tu curriculum jugáis al ping-pong?
– No.
– Nosotros en la agencia sí.
– ¿Y a qué hora salís?
– Touché.

4. Senior

Los años te han curtido, te desenvuelves bien, tienes cierta reputación (bueno, no) y no te falta trabajo, aunque no siempre te paguen bien por ello. Tus amigos siguen creeyendo que te pagan por pensar y hacer dibujos, que te quejas por gusto, y que sigues siendo un moderno con pantalones cagados. Es la época de la crisis existencial. Se acercan los 40 y te preguntas:
– ¿Me veo con 60 años haciendo esto?
Ante la falta de una respuesta clara, te prometes a ti mismo no volver a hacerte esa pregunta nunca más. Eres crítico con lo que haces, echas la vista atrás y te ríes de proyectos que has hecho, y con los que pensabas que eras el puto amo. Proyectos que has hecho hace no mucho, por cierto.

 

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